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¿Funcionan realmente las vacunas contra el COVID-19? Si realmente son eficaces ¿Por qué hay que vacunarse enésimas veces? ¡Algo no cuadra!

CARLOS AURELIO CALDITO AUNIÓN

Portugal es el país de la Unión Europea con mayor porcentaje de ciudadanos vacunados totalmente, con un 87,17 %. A pesar de haber logrado una campaña de vacunación ejemplar y envidiable —en parte gracias a la confianza de los ciudadanos en la ciencia y no en las teorías conspirativas de internet—, los portugueses lograron una transición del verano al otoño con relativa calma y una disminución en las restricciones. Pero, eso parece que se ha acabado.

 A partir de este 1 de diciembre Portugal ha vuelto al “Estado de Calamidad”, y sus autoridades han anunciado un nuevo confinamiento a partir del 2 de enero de 2022.

 ¿Qué implica esto? Medidas más restrictivas. A partir de la entrada en vigor del “Estado de Calamidad”, a todas las personas (vacunadas o no) se les exigirá una prueba negativa al virus para asistir a eventos culturales o deportivos, visitar residencias de mayores o acudir a bares y discotecas.

Además, durante el confinamiento de Año Nuevo será obligatorio teletrabajar, se cerrarán las escuelas y las discotecas, y un largo etc.

Es importante detenerse en dos detalles importantes.

Primero, el número de casos está aumentando, pero los muertos no.

Segundo, si se va a exigir prueba negativa a vacunados y no vacunados para poder ingresar a espacios cerrados, ¿qué diferencia existe entre haberse inoculado la vacuna o no haber sido vacunado?

El hecho de que las vacunas que se inyectan en poblaciones de todo el mundo NO son eficaces y no funcionan contra el coronavirus es cada vez más reconocido y reconocido de diferentes formas.

Son múltiples los organizadores de eventos que requieren que todos los asistentes presenten una prueba negativa, a pesar de que estén vacunados.

Ésta es una clara confesión de que las vacunas no protegerán a los asistentes contra posibles contagios o infecciones.

Las autoridades de Suiza han decidido exigir que tanto los viajeros vacunados como los no vacunados procedentes de una larga lista de países, se sometan a pruebas cuando atraviesan sus fronteras.

Ésta es otra prueba más, de que las vacunas no crean defensas contra posibles contagios.

Y, mientras tanto, el Reino Unido comienza a administrar la cuarta inyección de Covid-19 . ¡Esto en menos de un año!

Evidentemente, las autoridades británicas están reconociendo abiertamente que las tres vacunas anteriores no lograron generar una protección adecuada contra el Coronavirus.

El intervalo entre la segunda y la tercera inyección fue de seis meses. El intervalo entre la tercera y la cuarta inyección es ahora de tres meses. ¿Cuánto tiempo debemos suponer que estará protegida la persona a la que se le haya inyectado vacuna cuatro veces? ¿Cuál será el intervalo entre el cuarto y el quinto pinchazo?

Hace menos de seis meses que todavía se estaba haciendo propaganda de que “las vacunas son maravillosamente efectivas, nos protegerán contra el virus y acabarán con la pandemia”.

En las últimas semanas, todavía eran muchos los “expertos epidemiólogos” que afirmaban que las vacunas «nos protegerán contra Covid grave y nos evitarán la muerte».

Las noticias que nos llegan de Gran Bretaña demuestran que, más del ochenta por ciento de los enfermos graves y moribundos en Inglaterra habían sido vacunados.

La cruda y tozuda verdad es que las vacunas no brindan una protección confiable contra la infección, el Covid grave o la muerte.

Es más, algunos estudios sugieren que las vacunas hacen que las personas sean más vulnerables a la enfermedad y susceptibles de ser atacadas con mayor violencia.

Hemos visto que algunos de los países más vacunados del mundo han sufrido oleadas generalizadas de Covid 19.

En Gran Bretaña, ocho de cada diez casos de infectados y muertes de Covid están entre las personas que han sido vacunados dos y tres veces, a pesar de que la tasa de vacunación del país es del 70 por ciento.

Cualquiera que haga memoria, es posible que aún recuerde cuando los “expertos” afirmaban que las vacunas tenían una efectividad del 95 por ciento. Aunque algunos, muchos, hayan hecho un acto de desmemoria y se hayan olvidado de ello.

¡A buen entendedor, pocas palabras bastan!

Es hora de hacer memoria y retomar todas las falsedades y la desinformación, y pedir cuentas a los vacunadores y sus colaboradores.

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